México enfrenta una disponibilidad limitada de agua en 44% de sus acuíferos, mientras el Valle de México extrae casi el doble de lo que recarga.
Ciudad de México, a miércoles 2 de septiembre de 2026.- México no se encuentra en una situación de “bancarrota hídrica”, pero enfrenta condiciones complejas por la sobreexplotación de sus reservas, de acuerdo con especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Unesco.
Entre los principales focos de atención se encuentra el Valle de México, donde la extracción supera ampliamente la capacidad natural de recuperación.
Jorge Arriaga, coordinador ejecutivo de la Red de Agua de la UNAM y del Centro Regional de Seguridad Hídrica bajo los auspicios de la Unesco, señaló que de los 653 acuíferos registrados en el país, 44% presenta disponibilidad media o negativa.
“La bancarrota hídrica no es un concepto que podamos hacer operativo”, explicó el especialista, quien participó recientemente en la Semana Mundial del Agua en Estocolmo.
No obstante, Arriaga precisó: “México no está en una bancarrota hídrica, pero también es cierto que sí enfrentamos una situación compleja”.
El Valle de México representa uno de los casos de mayor presión, debido a que “estamos extrayendo prácticamente el doble de lo que se recarga de manera natural”.
Asimismo, existe un desequilibrio territorial, debido a que las regiones centro y norte concentran una mayor proporción de población y actividad económica, pero cuentan con menor disponibilidad del recurso.
Gestión y distribución, principales desafíos
Raúl Rodríguez, presidente del Consejo Consultivo del Agua, señaló que el principal reto se encuentra en la gestión. “Sí hay agua”, afirmó, al plantear como prioridades la modernización del sector agrícola y la reducción de pérdidas en las redes urbanas.
El sector agrícola concentra 76% del consumo, por lo que su modernización representa uno de los principales ámbitos para mejorar el aprovechamiento del recurso.
Finalmente, Arriaga advirtió que las poblaciones con menores recursos podrían enfrentar mayores consecuencias ante la falta de medidas para revertir el deterioro, con posibles impactos económicos, alimentarios y sociales.

